miércoles, 25 de enero de 2017

Presencia flotante - Arturo Cruz Flores

Presencia flotante
Arturo Cruz Flores

Existen experiencias que suceden en nuestras vidas que a pesar de que las leyes de la Naturaleza  impiden  estas sucedan sí pasan, sin importar que se rompan leyes como la de la gravedad, en algún momento de la vida.

La humanidad ha sido testigo de ciertos fenómenos que se escapan al proceso razonamiento  lógico del ser humano, y la sorpresa llega con muchas dudas ante tales sucesos. 

Este tipo de experiencias han sido presenciadas por miembros de familias que han visto, escuchado, y sentido en su mismo espacio, presencias que no se explica con lógica terrena de donde hayan salido y mucho menos se explican el por qué se manifestaron.

La gente se queda con dudas, y no es fácil encontrar un camino que pueda mostrar respuestas, porque no hay mucha literatura honesta, y mucho menos curanderos supuestos que puedan decir algo sobre esas experiencias que rompen las leyes de la naturaleza de nuestra dimensión.

Era una tarde de sábado, la familia Olivares Montes tenía un visitante en aquella ocasión, otro testigo que presenciaría una experiencia fuera de esta dimensión y que guardaría en su mente para siempre, y se iría a la tumba con más dudas que luz en esto.

Antonio llegó durante la mañana, visitaba a Alicia, su novia.

Y la charla se prolongó varias horas después, a él le gustaba ese café que preparaba su suegra, la comida, le gustaba visitar a la familia de su novia, además de que él se había enterado que en esa casa pasaban cosas que llamaban la atención, y que habían sido varias personas que habían visto algo.

Entonces ese día Alicia recibió una llamada.

Observó el registro, se dio cuenta que era de la oficina y no le quedó más remedio que responder, al instante le indicaron había junta con calidad de urgencia.

Se disculpó y se fue.

El hermano de Joaquina estaba en el estudio, trabajaba entonces con unos planos que recibió, su trabajo consistía en revisar planos de arquitectura y confirmar materiales, su calidad y tiempos de inversión en la obra.

Y en eso anda, en lo suyo, ya había escuchado algunas cosas en la casa la noche anterior, pero estaba más acostumbrado que nada, y hasta había visto algunas sombras que se desplazaban por las escaleras.

La charla avanzaba, alrededor de las cinco horas de la tarde, cuando la luz del sol llega en su punto más claro del día, y todas las cosas son iluminadas, no hay sombras claras en la superficie de la Tierra.

Hubo una notable disminución de la temperatura de la sala en donde estaban suegra y yerno, la piel reaccionaba al frío que se sentía en se espacio, y eso les hizo ponerse en guardia, rescataron la atención, rescataron lo que podía suceder.

Un silencio lúgubre se proyectó de pronto.

Él abrió los ojos de una manera tan grande que casi se desprendían las corneas de sus globos oculares, y entonces su sistema nervioso reaccionó con una descarga de emociones que le recorrió todo el cuerpo, y hasta el alma, y miró con atención hacia el techo de la casa, en esa planta baja, de la casa de su novia vio algo que jamás pudo encontrarle respuesta, solución, nada encontró ante esa experiencia que le hizo tener pesadillas posteriores.

La señora sentada ahí  pensó y deseó con fuerza gritar el nombre de su hijo, los ojos abiertos, los nervios crispados, percibía que lo que ella podía ver  a través de sus ojos no era de esta dimensión y no debía de estar ahí presente.

Él sentía escalofrío, sus ojos observaban una manifestación de algo que él sabía muy bien que no debía de estar ahí, en ese domicilio, y que debería de hacer algo, él no se había sentido tan nervioso como la semana en la que envió su solicitud para subir de categoría como jugador de futbol americano.

A un colegio de Argentina donde le esperaba una gran trayectoria profesional, él un enorme ser humano, con apariencia de toro, estaba con temor, con las rodillas que temblaban y el vacío que experimentaba en su estómago.

Lo que miraban era algo sin forma, de color oscuro.
Antonio comentó que el pudo apreciar que tuviera un tamaño de metro y medio aquella visión.

Y además en vez de ir por el piso, estaba muy cerca del techo de la sal en la cual se encontraban, entonces apareció Gabriel, el hermano de Joaquina quien pudo sentir un escalofrío estremecedor, y de pronto su mirada se topó con aquella presencia.

Tres personas experimentaban ¿un fenómeno espiritual quizás?, quizás nadie sepa que fue lo que sucedió como con las otras experiencias que habían tenido en esa casa, que les había dejado más un océano de dudas, sobre el por qué son tan frágiles las leyes de esta dimensión, que pueden ser fracturadas por otras energías o manifestaciones.

A la fecha la señora Magda, Gabriel y Antonio no saben explicar con exactitud qué fue lo vieron, los tres en diferentes ángulos, sobre todo el tercero que era un invitado que había presenciado por primera vez algo fuera de este mundo.

Tres horas después apareció Alicia, vio a sus familiares en la sala, aún seguían charlando e aquello que vieron y no sabían cómo describirlo.

__Te dije Antonio que a veces pasaban cosas que no sabes qué es pero así ha sido aquí.

Antonio escuchó sin escuchar su mente aún divagaba sobre aquella sustancia oscura que tanto pavor les causó, y de dónde había venido y a donde se dirigía, en eso pensaba.

__Más bien tomó forma de una sombra humana pero aun así nos e distinguía del todo, perdía la forma y era sin algo conocido pero si se veía eso, lo que vimos, quien sabe qué fue.

Decía la mamá de Alicia, mientras reacción de pronto y comentó.

__ ¿Y cómo te fue en la oficina? Quizás no tardaste más de una hora.

__ No sé.

__ Fue extraño

__ ¿Por qué?, dijo su mamá.

__ Recibí la llamada para ir a la oficina, miré el celular y sí tenía registrado el número, cuando llegué resulta que nadie abrió las puertas, yo marqué a mi jefe a varios de mis compañeros, pero jamás nadie me contestó e inclusive la llamada se desviaba al buzón así durante varios minutos, hasta que decidí salir del estacionamiento de la oficina y regresar para acá.

Decía eso Joaquina mientras Gabriel y la señora Magda caminaban hacia las escaleras para ir a dormir.

Marco había dicho adiós mientras se subía a su motocicleta y se encaminaba rumbo a su casa.

Y de pronto el celular de Alicia marcó varias veces el número de una llamada hecha por el mismo número que el marcó hacia unas horas.

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