jueves, 15 de junio de 2017

Escritura Automática


Escritura Automática 
Arturo Cruz Flores 
   

Ana Luz era una artista había dedicado su tiempo a pintar, escribir, dibujar, y tenía una facultad de estética muy bien desarrollada en cada trabajo que desempeñaba, y le gustaba a la gente ella consideró viable dedicarse por siempre a ello, no estaría en una oficina 8 horas diarias, estaría así en un taller trabajando el tiempo que ella decidiera o la inspiración  lo permitiera.

Trabajó bien durante años, pero otra de sus pasiones eran muchos de los temas sobre el universo de lo oculto del esoterismo que conoció a través de su madre, de su abuela y de su padre, un reconocido médico de tres instituciones de investigación molecular, donde él trabajaba desde hacía varios años buscando varias curas para varias enfermedades y que estaba por conseguir logros bastante importantes.

Pero su familia siempre tuvo interés por lo oculto, lo esotérico, Julieta y Monique recordaron durante un instante,  cuando eran pequeñas, las charlas que la mamá de Ana Luz tenía en la sobremesa, después de almorzar los fines de semana cuando iban a su casa a jugar y a hacer tareas del colegio, y entonces las historias se dejaban vivir.

La primera vez que Ana Luz escuchó sobre la Escritura Automática fue en la escuela de la secundaria donde asistió los tres años continuos, ahí un profesor había comentado que era una técnica de redacción para que la mente se libere las emociones salgan y se proyecte el subconsciente del ser humano se dispare.

Los surrealistas habían hecho muchas pruebas, muchos experimentos, y había algunos registrados en algunas revistas de arte especializadas.

Y estaba decidido, Monique y Julieta detallaron con su amiga todo aquello que hubiera necesitado, las tres estudiaron las técnicas correctas para llevar el estado de vigilia al dormir profundo, para quedarse en un estado de conciencia alterado, pero en esta ocasión como ellas lo decidieron sería sin el uso de ninguna sustancia, confiarían en los procesos de meditación.

Ana Luz tenía todo listo, hijas en blanco, plumas, lápiz, de todo tenía para escribir en su escritorio, para trabajar, para dejar todo listo las tres jóvenes apoyaron al proyecto, como buenas amigas serían leales, y estarían juntas y unidas, hasta el último minuto que terminara de redactar la última palabra sobre el papel, la inquieta Ana Luz, quien además no había dejado de prepararse mentalmente desde que pensó en hacer este experimento.

Día tras día, su mente trabajaba en romper las barreras de la conciencia, e irse hacia adentro de ella, una meditación un trabajo mental donde navegaba hacia dentro de sí, eso durante dos meses de entrenamiento, había logrado grandes avances.

Aunque a bien no sabían si después del momento de ensoñación cual sería el momento en que entraría la Escritura Automática, habría que esperar, lo que viniera desde dimensiones espirituales desconocidas.
“La escritura automática es el proceso o resultado de la escritura en el cual no interviene el proceso intelectual. Esta una forma de hacer que aflore el subconsciente y consiste en colocar el lápiz sobre el papel y empezar a escribir, dejando aflorar los pensamientos sin ninguna coerción moral o social ni de ningún tipo. En ocasiones se realiza en estado de trance, aunque no es necesario llegar a este nivel de desconexión del consciente”.

Decía la frase de uno de los libros donde había investigaciones sobre esta estrategia. Monique y Julieta habían estudiado los conceptos y algo de la anatomía de este desarrollo y encontraron además que se abrían portales, sabían que las energías electromagnéticas elevaban su poder de vibración, sabían y conocían que todo podía suceder, sabían y conocían que era una dimensión inexplorable.

Ana Luz se quedó en su escritorio Monique encendió la vela blanca, mientras que Jaqueline tocó esa campana budista de oro y plata para armonizar el lugar, para que la casa estuviera en una vibración de equilibrio.

Ellas sabían de eso, habían leído, habían encontrado libros de esoterismo, de filosofía china, oriental, magia, espiritualidad.

Estaban en otro nivel y era momento de manifestarlo.

Ana Luz meditó, y su mente puso en armonía, miró la luz de la vela hasta que su respiración la comenzó a desplazar a otra dimensión, la comenzó a desplazar a otro punto de existencia que no era este, la ceremonia había comenzado, aún se escuchaban las tonadas de las campanadas, que Jaqueline tocaba con espacio, debía ser así, contar tres segundo durante tres instantes, de tal manera que fueran 9 números, 3 tiempos, 3 de tocadas de campana, tres silencios.

Jaqueline acomodó las hojas blancas cerca de Ana, también los marcadores sin tapa, nada debía de obstruir el proceso de esta escritura y entonces debían facilitar todo, la médium estaba ya en proceso donde su conciencia había brincado a otro plano de vibración, ella salió por un portal cuántico, aunque su cuerpo físico se quedó ahí en el escritorio.

Estaban al pendiente, Jaqueline y Monique tomaban anotaciones, veían el cuerpo de su amiga tranquilo, sin movimiento más que algunas reacciones normales, y de pronto sucedió que Luz tomó una pluma y las hojas y comenzó a escribir, Jaqueline tenía una cámara de video que estaba en un tipie con la que documentaban todo lo sucedió, para estudio posterior.

Entonces Ana Luz escribió y escribió, las hojas fueron pasando de un lado a otro, sin abrir los ojos la escritora pasaba hoja tras hoja, hasta que se contaron 10, y entonces en la hoja número 11 se detuvo, y las dos amigas con ojos asombrados, sintieron que la temperatura en la habitación disminuía de una manera considerable, se notaba y sentía el frío.

En un determinado momento, Ana Luz, Jaqueline y Monique, estaban y no estaban las tres estudiantes de medicina, se habían trasladado a otra esfera de existencia, aunque estaban juntas pero ya no estaban en la misma habitación, el miedo comenzó a dominar a las dos amigas guardianas y custodias de Ana Luz.

Durante esa estancia de las tres en esa otra dimensión, Jaqueline agarró la cámara de video con todo y su tipié, y con mucho esfuerzo caminó cerca de donde estaba su amiga Jaqueline, ahí ya juntas, ambas se comunicaron de manera telepática.

__Debemos hacer algo, para regresar a casa, a nuestra dimensión, recuerdo un conjuro, la oración mental de ir a casa.

Decía Jaqueline a Monique, ambas preocupadas observan alrededor, luces de diferentes colores en el espacio, donde estaban los muebles, donde estaban las cosas de Ana Luz, no había formas solo resplandores, y Monique le dijo a su amiga que debían ver el cordón de color blanco que habían atado a la cintura de la médium.

Controlando sus cuerpos en medio de ese espacio dimensional desconocido, las dos mujeres trataron de moverse, ahí no es igual la ley de la gravedad, ni otras leyes, ni los mismos cinco sentidos físicos reaccionan de la misma manera que en una dimensión de tres planos, y entonces se movieron como pudieron y llegaron al escritorio.

Había resplandores, no se percibían olores, ni aromas, en esa dimensión incluso existía una vibración como el ruido de la televisión cuando se va la señal de cable, y se queda estática, molesto, muy molesto, y las dos amigas estaban al lado de Ana quien permanecía con los ojos cerrados, y pensaron que se había quedado aún en estado acrecentado de conciencia.

Las manos pesaban, como el tratar de mover el cuerpo, pro la extraña gravedad de esa dimensión, y entonces, Jaqueline alcanzó el cordón que estaba atado a la cintura de Ana Luz, y lo jaló con las dos manos, pero grande fue la sorpresa cuando vio que este cordón estaba cortado y no seguía hacia el cuarto de la durmiente, lo que les dejaba sin un camino seguro a casa como habían planeado.

Entonces las dos mujeres estallaron en llanto, y una crisis de histeria se aproximaba en sus cuerpos. En el cuarto de Ana Luz, su mamá revisaba los escritos casi indescifrables en los textos finales del texto, apenas pudo entender algo que era como un poema, o un reclamo que decía:

“Jugar a que uno es hechicero, o alquimista o mago, no es responsabilidad del cosmos, el que juega esos oficios extraños y ocultos, encontrará dimensiones de infinita penumbra o de lu infinita, que pueden generar el temor más increíble en cualquier ser viviente, que se atreva a ver más allá sin los conocimientos básicos de la alta magia o de los fenómenos del espíritu intangible”.




































  



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