viernes, 7 de octubre de 2016

Niño Blanco






Niño Blanco

Arturo Cruz Flores




Y entonces el vaso con agua comenzó a temblar

Se movía con cierta fuerza, que se escuchaba el sonido del cristal, con la madera del banquito en donde estaba colocado, y ese sonido hizo que la señora Graciela abriera los ojos, y su respiración se hiciera agitada, y de pronto estuviera al pendiente de la habitación.

Su mirada giró y giró, y giró, en torno, buscó algo que hubiera hecho ese movimiento, pero nada encontró.

Vio a la enferma que dormitaba el sueño de fármacos en su cama, los dolores se habían hecho muy insoportables las últimas semanas, los últimos meses, los últimos años, y apenas si podía descansar, apenas si podía dormir por completo, apenas si podía vivir.

Quizás fue ella, no, espera, mamá no podía levantarse de la cama desde hacía varios años, no era posible que lo hiciera y sólo para mover el vaso.

Entonces analizaba y analizaba, reflexionaba sobre el sonido, el movimiento y lo que escuchó, peor sólo percibió el silencio que ahogaba las paredes de su temor, que estaba en esa casa, su casa.

Pensó entonces en levantarse y lo hizo entonces en la pequeña habitación donde cuidaba a su mamá, y en donde había sentido aquel escalofrío, y nada más vio, o escuchó o se movió, y pensó que había sido el cansancio.

Era avanza la noche, ya casi la madrugada, no había sonido alguno en la calle, a excepción de los autos de los trasnochados que en algún momento llegaran a pasar por esa calle, pero eso no importa, y era avanzada la madrugada cuando ella decidió recostarse de nuevo, su mamá seguía sometida profundamente al sueño.

Y ella decidió cerrar los ojos de nuevo, y se quitó los lentes, los dejó a un lado del vaso con agua que había temblado solo en ese banco de madera que usaba a modo de mesa de noche.

Habían pasado unos minutos de que Graciela había logrado dormir de nuevo, cuando la cama donde ella descansaba se movió es decir aunque nadie la tocaba ni ella misma, la cama se movió sola, las cuatro patas de cada ángulo de la cama se agitaron de tal modo que ella abrió los ojos de manera violenta, y al sentir que su cuerpo era agitado por la cama salió de ella pensó que la casa entera temblaba.

Sin embargo se sobre puso a pesar de lo fuerte que era agitada la cama, y entonces se puso de pie, y vio como a pesar de estar en esa posición la cama siguió moviéndose un instante.

Todo parecía irreal, todo parecía fuera de la normalidad.

El estrés era incontrolable para ese momento, volteaba a ver la cama donde la mujer a quien cuidaba yacía y ni si quiera se escuchaba su respiración, silencio, de pronto fue abrumador, uno de sus hijos estaba ahí, en una habitación trabajando, no escuchó nada de lo contrario se hubiera presentado de inmediato.

Y pensó si esos agitados desplazamientos de su cama, habían sido un temblor, o sus nervios, o sus muchos desvelos por cuidar a su querida madre durante meses y que no había descansado bien.

Pero habían muchas preguntas, sin respuesta, y entonces cuando pensó en acostarse de nuevo sobre la cama que se había movido de manera abrupta, cuando ella sintió una presencia y entonces un ser de tamaño pequeño se manifestó de manera sólida a un costado de ella.

Ella se quedó en silencio, los ojos abiertos trataba de ver y analizar eso que estaba a un lado de ella, trataba de tomar conciencia de ver de sentir, pero de pronto, en su mente comprendió que esa manifestación era sólida, que le había agarrado de la pierna derecha, mientras su cara volteaba hacia arriba, el, o eso, que parecía un niño por el tamaño pero con un rostro demoníaco le vio a ella.

Pero “eso” no debería de estar.

Sin embargo sus pequeñas manos que más bien parecían garras, agarró la pierna derecha de Graciela, ___“No debes de estar aquí”, “Tú no existes” se decía una y otra vez.

De pronto ese ser soltó la tela del pantalón de Graciela, y comenzó a caminar hacia adelante, entonces el impacto fue más fuerte pues ella se dio cuenta de que era sólido, de que no era un sueño, de que aquello se movía y respiraba y entonces escuchó el movimiento de las botas de ese ser, de su calzado, que se escuchaba a cada paso que daba, mientras se desplazaba hacia el sitio donde está ubicada la cocina.

Y pensó de nuevo, “eso” no debería de estar ahí.

Pero la mamá no era la única persona que estaba enferma y en cama, en la parte de arriba de la casa, se encontraba su esposo, sobreviviendo a una enfermedad aun indescriptible, pero ella trató de encontrar respuestas, de encontrar paz, y salió corriendo hacia la habitación donde su esposo descansaba, y ella subió, casi corriendo.

___ ¿Qué pasó mami?

Decía su esposo, quien ya había perdido la vista y apenas escuchaba, mientras ella se metió a su habitación, y le dijo.

___ Un niño con cara de viejo apareció abajo, y me agarró la pierna, y tembló la cama, y salió corriendo.

El esposo dormía, ella escuchó con claridad cuando él le dijo qué le pasaba, pero no, él dormía de manera tan profunda que era imposible que le hubiera comentado algo.

Nadie pudo decirle ¿Qué pasó mami?, aunque ella lo escuchó, mientras él permanecía profundamente dormido.