De La Muerte
Arturo Cruz Flores
Una mirada que se
pierde a lo lejos, la mirada busca en los rincones de la noche
las pupilas dilatan
su existencia mientras esta voz que busca hablarte, se queda congelada, mis
palabras se fracturan en mil partículas de silencio, y es que no te encuentro
ni veo tu esencia, ni puedo oler esa sombra que dejabas cuando caminabas sobre
la habitación.
No te encuentro, hay
muchos caramelos de papel encima de tu difunto cuerpo, meses y años pasan y no
te encuentro, no me acerco ni tantito a ti, aunque sé muy bien en donde descansan
tus cenizas, aunque no sé si te fuiste, o te quedaste escondido mientras la
locura me revuelca en la orilla de la playa del olvido.
Tu ausencia si me
encuentra, mientras la madrugada se desaparece.
Te escribí mil poemas
que se convirtieron en polvo, en silencio.
De la muerte supe
desde niño, que siempre estaría cerca, que siempre estaría ahí, aunque yo
cerrara mis ojos podía verla, sobre la noche, o en la mañana, o cuando fuera la
madrugada y se desvanecería, he sido testigo de su actuar y su mecanismo, me
quedo en silencio, te extraño con lágrimas de polvo en mis pupilas.
Dónde te buscaré, estos
años aun te esperaba llegar, aunque sabía bien que ya no sería posible.
De la muerte entendí
que todo es o no se es, que todo pasa o no pasa, que todos se olvida o no se
olvida, que todo se corta o unido permanece.
No te encuentro en
ese pensamiento, estas en expansión por el vasto universo, estás en expansión
por el cosmos de los pensamientos, de las noches, de las palabras infinitas que
uno busca cuando quiere explicar todos esos demonios que existen, cuando uno
quiere explicar todos esos vacíos que se quedan.
Mis lágrimas han
diseñado un sendero de pensamientos, de búsqueda, de encontrar la esencia que dejaste
en la vida, en mi vida, fueron reflexiones y pensamientos, sentimientos,
anhelos, ¿dónde te buscaré?, en mis sueños te veo y desapareces, te escucho y
la voz se pierde, en la madrugada en la noche de polvo, y las lágrimas que nada
detiene su caída, ni la ley de gravedad misma.
Soy un átomo tuyo.
Soy silencio que deja
su mirada en la madrugada.
Te escribí mil poemas
que se fueron desintegrando al pasar de los años, al pasar del silencio, a
pesar de que el incienso se quemaba lentamente, y tu mirada y tú bendición
nunca me dejó, ni dejaron de verme.
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