Niño Blanco
Arturo Cruz Flores
Y entonces el vaso
con agua comenzó a temblar
Se movía con cierta
fuerza, que se escuchaba el sonido del cristal, con la madera del banquito en
donde estaba colocado, y ese sonido hizo que la señora Graciela abriera los
ojos, y su respiración se hiciera agitada, y de pronto estuviera al pendiente
de la habitación.
Su mirada giró y
giró, y giró, en torno, buscó algo que hubiera hecho ese movimiento, pero nada
encontró.
Vio a la enferma que
dormitaba el sueño de fármacos en su cama, los dolores se habían hecho muy
insoportables las últimas semanas, los últimos meses, los últimos años, y
apenas si podía descansar, apenas si podía dormir por completo, apenas si podía
vivir.
Quizás fue ella, no,
espera, mamá no podía levantarse de la cama desde hacía varios años, no era
posible que lo hiciera y sólo para mover el vaso.
Entonces analizaba y
analizaba, reflexionaba sobre el sonido, el movimiento y lo que escuchó, peor
sólo percibió el silencio que ahogaba las paredes de su temor, que estaba en
esa casa, su casa.
Pensó entonces en
levantarse y lo hizo entonces en la pequeña habitación donde cuidaba a su mamá,
y en donde había sentido aquel escalofrío, y nada más vio, o escuchó o se
movió, y pensó que había sido el cansancio.
Era avanza la noche,
ya casi la madrugada, no había sonido alguno en la calle, a excepción de los
autos de los trasnochados que en algún momento llegaran a pasar por esa calle,
pero eso no importa, y era avanzada la madrugada cuando ella decidió recostarse
de nuevo, su mamá seguía sometida profundamente al sueño.
Y ella decidió cerrar
los ojos de nuevo, y se quitó los lentes, los dejó a un lado del vaso con agua
que había temblado solo en ese banco de madera que usaba a modo de mesa de
noche.
Habían pasado unos
minutos de que Graciela había logrado dormir de nuevo, cuando la cama donde
ella descansaba se movió es decir aunque nadie la tocaba ni ella misma, la cama
se movió sola, las cuatro patas de cada ángulo de la cama se agitaron de tal
modo que ella abrió los ojos de manera violenta, y al sentir que su cuerpo era
agitado por la cama salió de ella pensó que la casa entera temblaba.
Sin embargo se sobre
puso a pesar de lo fuerte que era agitada la cama, y entonces se puso de pie, y
vio como a pesar de estar en esa posición la cama siguió moviéndose un instante.
Todo parecía irreal,
todo parecía fuera de la normalidad.
El estrés era
incontrolable para ese momento, volteaba a ver la cama donde la mujer a quien
cuidaba yacía y ni si quiera se escuchaba su respiración, silencio, de pronto
fue abrumador, uno de sus hijos estaba ahí, en una habitación trabajando, no escuchó
nada de lo contrario se hubiera presentado de inmediato.
Y pensó si esos
agitados desplazamientos de su cama, habían sido un temblor, o sus nervios, o
sus muchos desvelos por cuidar a su querida madre durante meses y que no había descansado
bien.
Pero habían muchas
preguntas, sin respuesta, y entonces cuando pensó en acostarse de nuevo sobre
la cama que se había movido de manera abrupta, cuando ella sintió una presencia
y entonces un ser de tamaño pequeño se manifestó de manera sólida a un costado
de ella.
Ella se quedó en
silencio, los ojos abiertos trataba de ver y analizar eso que estaba a un lado
de ella, trataba de tomar conciencia de ver de sentir, pero de pronto, en su
mente comprendió que esa manifestación era sólida, que le había agarrado de la
pierna derecha, mientras su cara volteaba hacia arriba, el, o eso, que parecía
un niño por el tamaño pero con un rostro demoníaco le vio a ella.
Pero “eso” no debería
de estar.
Sin embargo sus
pequeñas manos que más bien parecían garras, agarró la pierna derecha de
Graciela, ___“No debes de estar aquí”, “Tú no existes” se decía una y otra vez.
De pronto ese ser
soltó la tela del pantalón de Graciela, y comenzó a caminar hacia adelante,
entonces el impacto fue más fuerte pues ella se dio cuenta de que era sólido,
de que no era un sueño, de que aquello se movía y respiraba y entonces escuchó
el movimiento de las botas de ese ser, de su calzado, que se escuchaba a cada
paso que daba, mientras se desplazaba hacia el sitio donde está ubicada la
cocina.
Y pensó de nuevo, “eso”
no debería de estar ahí.
Pero la mamá no era
la única persona que estaba enferma y en cama, en la parte de arriba de la
casa, se encontraba su esposo, sobreviviendo a una enfermedad aun
indescriptible, pero ella trató de encontrar respuestas, de encontrar paz, y
salió corriendo hacia la habitación donde su esposo descansaba, y ella subió,
casi corriendo.
___ ¿Qué pasó mami?
Decía su esposo,
quien ya había perdido la vista y apenas escuchaba, mientras ella se metió a su
habitación, y le dijo.
___ Un niño con cara
de viejo apareció abajo, y me agarró la pierna, y tembló la cama, y salió
corriendo.
El esposo dormía,
ella escuchó con claridad cuando él le dijo qué le pasaba, pero no, él dormía de
manera tan profunda que era imposible que le hubiera comentado algo.
Nadie pudo decirle
¿Qué pasó mami?, aunque ella lo escuchó, mientras él permanecía profundamente
dormido.
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