El llamado de la sangre
Arturo
Cruz Flores
Irlanda llegó al
departamento
Se quedó detenida en
la puerta principal, durante unos momentos, su rostro giró de izquierda a
derecha, buscando.
Respiró con
profundidad, hasta que su pecho se elevó más de lo normal cuando lo hizo.
Se encaminó hacia la
sala, en los sillones, en las mesitas esquinadas que tenía, y en la mesa central
que se encuentra en medio de los sofás, buscó y buscó.
Irlanda no encontraba
nada.
En su mente brillaba
la portada del libro que buscaba con esmero.
Tenía prisa, debía
obtener algunas oraciones religiosas de esa publicación.
Ella estaba
preocupada, hacia dos horas que su hermano mostró características muy notorias
que se encontraba en un proceso de posesión maligna.
__Y tenía que pasarle
a él, justo a él, dos días antes de titularse de la universidad. Decía la joven
de cabello castaño tan oscuro, que parecía ser una sombra sobre su cabeza.
__Mi querido hermano,
ahora tiene el contacto más horrendo del universo, al ser invadido e infestado
por fuerzas sobrenaturales de naturaleza maligna.
Irlanda pensaba en el
¿por qué?, si su hermano jamás había mostrado acciones o interés que tenga que
ver por el esoterismo, la magia, o brujería.
A diferencia de ella
quien desde temprana edad fue una persona sensible a todo ese universo.
La familia de ellos,
era normal, como cualquier otra en cualquier parte del mundo, hasta los papás
eran muy amorosos con sus hijos, trataban de comprenderlos, de estar siempre
con ellos, inclusive cuando se dieron cuenta de las facultades de la hija
menor, la apoyaron y le llevaban con expertos en estos temas para que pudiera
desarrollar sus habilidades.
Gustavo era el joven
quien experimentaba estas situaciones aberrantes, en dos días debía hacer su
examen de titulación para recibir su grado de médico, ya tenía todo listo, su
proceso había pasado sin problemas, además de que todo estaba en un buen camino
en su vida laboral, amorosa, profesional; había un equilibrio estable sin duda.
La familia había
pasado y vivido siempre en armonía.
Por fín, ella
encontró lo que buscaba, salió de su casa, subió al coche que había manejado
para ir por lo que buscaba.
Momentos después
llegó a la casa de su hermano.
Rodeado de sus
padres, su novia, y dos amigos, el muchacho comenzó a levitar sobre su cama,
casi había llegado al techo de la habitación donde se encontraba, los presentes
quedaron sorprendidos, el casi médico era un sujeto de tonelaje considerable,
media casi dos metros y era un practicante de la halterofilia, no era posible
que alguien de manera sencilla lo hiciera flotar por el aire.
Irlanda abrió la
puerta principal de la casa de Gustavo, y sus ojos casi se salían de las
cuencas orbitales cuando observó que su querido hermano flotaba sobre la cama,
de manera abrupta, el cuerpo inerte comenzó a girar con lentitud hacia la
derecha, después fue aumentando de velocidad, hasta que se detuvo.
Entonces el cuerpo se
quedó quieto de nuevo, los demás presentes, estaban alerta por si se caía o
pasaba algo, aunque realmente no sabían de qué manera podían reaccionar, nunca
habían estado en una situación de posesión, y menos de un familiar.
Irlanda abrió el
libro, en la página 77, y comenzó a orar.
Muchos de sus
instructores en las artes esotéricas, le habían explicado maneras y modos en
cómo debía hacer frente a este tipo de situaciones, donde las dimensiones se
abren y se cuelan energías de vibraciones alteradas y diferentes a las de este
plano existencial.
Ella había estado en
diferentes situaciones similares.
Había visto muchas
situaciones complicadas, ella sabía que existían desde que tuvo conciencia,
podía ver fluidos de energía en los lugares en donde estaba, inclusive llegó a
tener comunicación con algunas entidades, que se habían manifestado de
diferentes maneras.
El caso de Gustavo
estaba bastante complicado, él no hizo nunca contacto alguno con otros planos
de energía, ni nada que pareciera algo así.
De repente, aunque
existía luz eléctrica y el fluido era normal, una penumbra fue abarcando la
habitación, como si la noche se filtrara por las esquinas del cuarto donde
estaban familiares y amigos preocupados por el casi médico.
Se hacía complicado
mirar a simple vista la oscuridad se iba cerrando más y más, esto hizo que
todos se juntaran, que sintieran algo de protección al estar juntos, aunque
trataron de iluminar el espacio con las lámparas digitales de sus celulares, no
traspasaba la denzura.
Hubo momentos en que
la oscuridad fue absoluta, y había aumentado la temperatura, y es que sin hacer
el mínimo esfuerzo de movimiento el sudor bañaba a las personas alrededor del
cuerpo de Gustavo.
Irlanda rompió en
llanto, por desesperación y angustia, debía de mantenerse en calma, el
equilibrio interno era básico para hacerle frente a lo desconocido, eso le
habían dicho sus instructores.
Debía ser un témpano
de hielo, inerte, sin responder, pero no era sencillo, en esta ocasión eran su
hermano, su sangre.
Se escuchó un
estruendo, la habitación crujía, era como si las paredes se rompieran, se
estrujaban, y entonces vino un sismo, pero ubicado en ese lugar, sólo ahí, esa
habitación se movió con fuerza, los presentes se sacudieron con notoria fuerza.
__ ¿Están bien todos?
Elevó la voz Irlanda,
para que todos dijeran un sí, casi al mismo tiempo.
De momento inesperado
la oscura penumbra comenzó a disiparse, la curandera espiritual pensó, que
había logrado vencer a las fuerzas de las tinieblas con su fe, mientras
reflexionaba y el espacio se iluminada con su habitual claridad, el cuerpo del
médico postulante fue bajando de su nivel donde flotaba hasta llegar a su
posición inicial en la cama.
Irlanda entonces
decidió usar las hierbas preparadas, ella traía en una mochila que cargaba en
su espalda algunas cosas y elementos esotéricos que le ayudaban para eliminar
fuerzas negativas, y decidió hacerlo, tomó entonces la sal preparada con
minerales densos, y líquidos como agua bendita, ajo y canela en polvo.
Escribió un símbolo
poderoso, que ella conocía sobre el suelo.
Lo encendió.
De pronto emanó un
aroma un fluido especial que se expandió sobre los presentes y en cada rincón
de la habitación, de repente el ambiente cambió e inclusive la extraña e
intensa atmósfera pesada desapareció, Irlanda debía usar todas las energías,
todas las malas vibras perdían fuerza.
El cuerpo de Gustavo
tuvo de pronto otro cuadro de violencia.
Las manos se agitaron
al mismo tiempo, y mandó a los que estaban alrededor a volar, fue tan fuerte el
movimiento telepático que se impactaron de lleno contra las paredes, y quedaron
noqueados en el suelo.
Gustavo no estaba
amarrado a la cama.
Irlanda se incorporó
y se colocó a un lado de su hermano, la angustia se apoderaba de ella, sabía
que so pasaba más tiempo en esas condiciones, las oscuras energías extendían la
tortura de su alma.
El tiempo parecía
detenerse en esa habitación, los estragos de la maldad se habían proyectado en
las paredes, cuando se expandió la penumbra impenetrable, se quedaron marcadas
las paredes, cuando Irlanda giró la mirada para ver cómo estaban sus familiares
y amigos después del golpe que los mandó al suelo.
La sanadora
espiritual comprendió lo que había sucedido, estaba en la última etapa de
lograr su objetivo y con ello rescatar a su hermano.
Decidió entonces sin
pedirle el nombre a la entidad que poseía a su familiar, emanar su energía
mientras elevaba su vibración a lo más alto, mientras entonaba una plegaria
poderosa.
Y su fuerza interior
se elevó a su máximo
Logró lo que se
propuso, y cayó al piso de rodillas, cerró los ojos y agradeció los buenos
resultados de su trabajo.
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