viernes, 7 de julio de 2017

Telequinésis


Telequinésis

Habían terminado de almorzar, Angélica leía su revista y el periódico que había llegado hacía unas horas, Lourdes y Daniel, sus hijos preparaban la cocina, limpiaban los trastes y ponían todo en orden antes de salir corriendo para el colegio, estaban en exámenes finales, había que aplicarse mucho más estos días.

La rutina seguía su curso.

La familia hacía sus responsabilidades y las horas transcurrían por la mañana, y entonces Angélica fue a su taller, había que concluir los cuadros que ella vende y que ella pinta, su obra habría logrado captar la atención de varias personas, empresarios,  coleccionistas de arte, y su carrera de pintora elevaba su estatus con beneficio para ella.

En esas semanas y meses, ella comenzó a interesarse en ciertos fenómenos paranormales, de los que leía, o veía documentales con mucha atención en la televisión.

Varios le habían llamado la atención.

Como la incineración espontánea, ella siempre reflexionaba como era posible que esto sucediera, y ver varios casos que sucedieron en tiempos modernos en su ciudad definitivamente era cautivador, y pensaba también si eran hechos divinos o eran hechos demoniacos, reflexionaba mucho sobre eso y busca información en libros sagrados.

Entonces el misterio de los fenómenos, llenaban sus tiempos con esos pensamientos, pero debía trabajar, debía hacer lo que ya había planeado, y entregar los pendientes a los clientes, y por ello preparó todo, pinturas, materiales, lienzos, e inclusive la música, tan importante que para ella era, gustaba escuchar música culta mientras creaba, Mozart y Hydn eran de sus favoritos.

Cuando ella tomaba un descanso, pues había pintado seis cuadros, sucedió un hecho sin precedentes en su estudio, en una de las mesas donde ponía sus brochas y paletas de colores, hubo un movimiento, ella estaba lejana a esa mesa, y sin embargo una de las brochas, la más grande de todas se movió, y se elevó sobre los cielos a una distancia considerable, quizás eran como dos metros los que se movió hacia arriba.

Entonces ella se dio cuenta de que en su mente en lo profundo de sus pensamientos, se encontraba la brocha, esa que flotaba, ella con temor e incertidumbre, se dio cuenta de la vinculación, entonces ella se sentó en el suelo, mientras veía como el objeto flotaba en el aire aún.

Ella reflexionó entonces sobre el hecho de que tenía alguna facultad psíquica.

Y entonces ella miró con atención dos de las brochas más delgadas, y estas se comenzaron a mover, se desplazaban de un lado a otro sobre la mesa y de pronto a una orden mental de ella dejaron de hacer nada, un silencio sepulcral imperó en el estudio de la artista.

Tras ese silencio abrumador, la pintora pensó entonces que podía mover las cosas a distancia, e intentó de nuevo y usando las dos brochas las comenzó a mover y ella ordenó mentalmente el movimiento, y entonces estas se elevaron las dos, era un momento increíble, de una sensación de poder que no encontraba el modo de describirlo.

Y entonces se armó de valor y tomó actitud, se levantó y enfocó su concentración, y de un momento a otro la mesa, donde se encontraban sus brochas, comenzó a elevarse, flotaba, se elevó quizás unos tres metros, el control era total del objeto, y ella podía dominarlo, e intentó hacer cosas, como hacerle que esa mesa diera giros, y así pasó, uno, dos, tres movimientos circulares, sin que se cayera nada de ese mueble.

Y con otra orden mental, ella mandó al objeto inamovible desplazarse y ocupar el lugar donde se encontraba.

Y entonces recordó varias revistas que tenía guardadas en un cajón de su habitación, a donde se dirigió y leyó un texto donde se hablaba sobre un órgano humano, que ha causado mucho interés en el esoterismo, como es la glándula pineal.

Mientras leía pensó en el monitor de pantalla plana que tenía ahí en su habitación y de pronto se elevó sobre el mueble donde reposaba, flotó unos metros arriba del suelo, quizás dos metros de altura flotó la televisión, y ella continuaba con su reflexión, y quizás lo que pudo leer le daba el conocimiento de que la glándula pineal en ella, se encontraba mucho más desarrollada.

¿Pero por qué ahora? A sus 34 años de edad, mientras pensó que esa facultad la pudo tener desde la infancia, y reflexionaba con intensidad si se trataba de una virtud o de un castigo cósmico.

La televisión regresó a su lugar.

Angélica caminó por el jardín de su casa y entonces experimentó más, daba órdenes mentalmente  a los objetos y no importaba el tamaño o el peso de ellos y se elevaban, flotaban, se movían.

__ Telequinesis, se llama así esto

Pensó con su voz interior.

__ No sé qué hacer ahora

Inició un diálogo interno.

__ Si Dios existiera y me dejó esto como una prueba, debería de tomar en mis manos una misión, y resolver el problema, sin embargo, desde el mundo invisible nadie puede decirme qué debo hacer.

Mientras el día avanzaba la pintora fue a la sala de su casa donde se sentó, mientras el control remoto de la televisión  se elevó por los cielos y se movió hasta que llegó a las manos de la mujer reflexiva.

Entonces llegó su familia, su esposo sus hijos, una tía que llegó de visita, así como dos de sus mejores amigas pues ese día se reunían por la tarde para tomar café y platicar, y entonces ella los reunió a todos, al centro de la mesa principal del comedor familiar, ahí en ese espacio les dijo:

__ Deben saber que yo no soy igual, que yo soy muy diferente a lo que jamás han visto en sus vidas, en mí no afecta la ley de la gravedad, en mi mis pensamientos mentales son órdenes de movimiento en objetos sólidos.

Decía mientras su esposo la abordaba y le decía si estaba bien, le desconcertaba lo que comentaba al igual que cada una de las personas que se encontraban ahí.

__No sé si es una obra mística, una obra del demonio o una facultad divina, pero lo tengo y se desarrolló así.

Ella les dijo a  todos que estuvieran sentados, de un momento a otro las sillas donde su familia y amigas estaban sentados, se elevaron de modo vertical, en una distancia de metro y medio sobre el suelo.

__No tengan miedo, nada les va a pasar, les dijo.

La artista dejó suspendidos a las personas de su casa por varios minutos, todos en una admiración total, y con temor, que se iba disipando poco a poco pues sabían bien que jamás ella les causaría ningún daño.

Bajaron.

_ ¿Esto es imposible, cariño, pero, tú cómo te sientes?, ¿estás bien?,

Entonces Angélica se acercó a su familia y los abrazó.

__ Son partículas, moléculas, es energía, puedo conducir la energía de mi pensamiento, todos los objetos me obedecen, rompemos las leyes que rigen al orden en esta dimensión.

Ella se dejó caer, se sentó en el sofá que estaba detrás de ella, había sudor en su frente, se limpió con el sweter que traía puesto, y reflexión aún más sobre esta facultad que descubrió que tenía.

__ ¿Soy un demonio?, ¿Soy una molécula y un átomo que no funciona igual en esta dimensión?, ¿soy una hechicera?, ¿soy un átomo que vibra a gran velocidad y rasga lo imposible, en la realidad?

Ella se quedó dormida, su familia y amigas habían salido a comprar alimento para comer en casa, y estar con la mujer a quien aman, respetan y que saben que siempre tuvo algo especial en su vida.

Aún en su sueño, ella ensoñaba que levantaba cosas con el pensamiento, hasta que en una escena se elevó ella misma, en ese sueño, un metro, dos metros, tres metros, hasta que salió volando al cielo descubierto, y voló, voló, hasta que ya no se le vio más desde la tierra y se hizo un punto microscópico en el cielo.

Y entonces llegó su familia, y sorprendidos, vieron que ella no estaba en casa, en ninguna habitación, en ninguna parte, en ningún rincón.





















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